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Marzo 2010

Maternal en Cancún - Centro Educativo Balam

Artículos de Interés

20 Aniversario del Centro Educativo Balam

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DISCIPLINA POSITIVA

Los padres somos quienes ayudamos a nuestros hijos a crecer con la sensación de que se les tiene en cuenta y de que pertenecen a la familia.

Les ayudamos a adquirir habilidades sociales y a sentirse queridos. Los padres encontramos el modo para hacer sentir bien, sentir especiales, únicos e importantes a nuestros hijos.

Esto se logra solo con disciplina, método que utiliza el castigo como control, pero la disciplina positiva no es así.

La disciplina positiva enseña, educa, prepara, entrena, modera, construye habilidades y se centra en soluciones.

La disciplina positiva es constructiva, alentadora, afirmativa, útil, afectuosa y optimista.

La disciplina positiva se basa en relaciones de respeto mutuo, los padres se respetan a sí mismos y a sus hijos.

Si la educación se centra únicamente en las necesidades del niño, olvidando las del adulto, entonces no se está basando en el respeto mutuo. Este tipo de educación fomenta la dependencia y la falta de valentía. Si sólo se centrara en las necesidades del adulto, olvidando las del niño, fomentan la sumisión, el miedo y la rebeldía.

La D.P. (Disciplina Positiva) enfatiza el equilibrio entre firmeza, cariño y respeto entre ambos. Como la D.P. no es permisiva, ni punitiva, fomenta la esperanza, la adquisición de habilidades y el amor por la familia.

Hay padres llenos de culpas, uno porque son muy controladores ("Aquí mando yo") o porque son muy permisivos ("Blandos como mantequilla"). Hay padres que van de un lado al otro entre la permisividad y el control, pero no son coherentes.

Cuando se utiliza la D.P. se convierte en un padre amable y firme y sin sentimientos de culpa, se permite, a usted y a su hijo, cometer errores, ser imperfecto e intentarlo una y otra vez. Los padres firmes no se hacen de un día para otro.

Escúchese hablar durante un día y se sorprenderá la cantidad de palabras que decimos que no resuelven los conflictos con nuestros hijos, tal vez más de la cuarta parte de los problemas con niños pequeños se resolverían si hablaramos menos y actuaramos más. Deje de contar hasta tres, selle sus labios y actúe.

Uno de los mayores errores es que los padres preguntamos, a los hijos, si van a hacer algo que, de hecho, es necesario. (¿Quieren abrocharse el cinturón?) No podemos convertir todo en un debate o discusión.

La D.P. tiene como concepto que usted debe aprender a cambiar y no pretender controlar y cambiar a los demás.

Una vez que haya empezado a modificar su conducta, se debe ser consecuente con lo que decida. Lo mejor es pensar bien antes de abrir la boca. Cuando se educa con palabras, los padres entregamos el poder a nuestros hijos, es una falta de respeto a los hijos, gritar, rogar, ordenar y sermonear.

Para que un niño ponga más atención a lo que se le pide, asegúrese de estar cerca para ser escuchado, de mirarlo a los ojos y de supervisar que se cumpla lo que pedimos.

Hay que cumplir lo que se ha dicho que se va hacer, esto reduce la frustración, cuando sienta que está preparado para una situación, de los siguientes pasos:

  1. Preste atención al problema.
  2. Reconozca los sentimientos de su hijo ("ojalá te pudiera dar lo que quieres"
  3. Diga a su hijo lo que puede hacer, no lo que no puede hacer.
  4. Encuentre la solución con ayuda de su hijo.
  5. Explíquele cómo se siente usted y establezca sus límites.
  6. Actúe en consecuencia.