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Junio y Julio 2010

Maternal en Cancún - Centro Educativo Balam

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CASTIGO

El castigo no tiene cabida en la disciplina positiva, el castigo hace daño, provoca que los demás se sientan mal y se basa en el miedo.

Los Padres creen que funciona y que "están haciendo algo", el castigo les da salida a su ira y a su frustración. Otros Padres de familia utilizan el castigo, porque han sido condicionados por experiencias pasadas.

Creen que una buena zurra, un castigo o quitar privilegios son los mejores métodos, utilizan el castigo porque les permiten sentir que controlan la situación. Cuando los padres dan un pasos atrás y así poder observar con mayor objetividad, se dan cuenta que castigan la misma conducta una y otra vez.

Para que la disciplina pueda ser efectiva, debe ser racional y afectuosa (amable y firme al mismo tiempo).

Hay que sustituir el castigo por oportunidades respetuosas para aprender. La disciplina positiva se centra en enseñar que la conducta de cada uno de nosotros afecta a los demás.

Los padres que utilizan la disciplina positiva, no evitan problemas, se implican activamente en ayudar a sus hijos a afrontar las situaciones de un modo más adecuado.

LÍMITES

El trabajo de los padres de familia consiste en delimitar los parámetros, como si fueran los barrotes de una reja; cuando los hijos son pequeños, los Límites deben ser más estrictos y, a medida que crecen, los límites se extienden y ellos pueden colaborar a la hora de establecerlos. El arte de la educación de los hijos es saber cuándo pueden aflojarse las riendas.

Los hijos prueban los límites establecidos una y otra vez, a pesar de las consecuencias. Los hijos están preparados para asumir responsabilidades, más que los padres a concedérselas.

Los padres que ejercen una disciplina positiva establecen límites utilizando las consecuencias naturales, lógicas y las rutinas.

Las consecuencias naturales son las que suceden de modo natural. (Si nos quedamos debajo de la lluvia, nos mojamos).

El sentido de las consecuencias lógicas es permitir que los niños aprendan para el futuro, si les permitimos que experimenten las consecuencias de sus elecciones y de sus conductas, se les ayuda a aprender lecciones muy valiosas. Pueden aprender a equivocarse y volver a intentarlo.

Las consecuencias más efectivas son las que se establecen con colaboración del niño. Preguntar al niño cual cree que sea la mejor solución y ayudar para encontrar una con la que ambos estén de acuerdo, cuando los niños contribuyen a encontrar una solución, son más colaboradores y comprometidos con sus padres.

ESTABLECER RUTINAS

Una de las herramientas más potentes a la hora de establecer límites para sus hijos, es la de crear rutinas.

Las rutinas de la disciplina positiva contribuyen a eliminar las luchas de poder y permiten que todos los miembros de la familia se sientan se sientan importantes y puedan colaborar.

Los niños obtienen seguridad, un ambiente más calmado, confianza y competencias para la vida, estos son los beneficios que otorga el establecer rutinas. Aprenden a centrarse en las necesidades de cada situación: hacer lo que hay que hacer, porque hay que hacerlo. Aprenden a responsabilizarse de su propia conducta, a sentirse capaces y a colaborar con el resto de la familia.

A los niños les gustan las rutinas y responden bien ante ellas. Cuando el padre es amable y firme, las rutinas que establezca funcionarán hasta que los niños crezcan y puedan probar los límites, esto ayudará a que se eliminen las discusiones a la hora de dormir, o de levantarse, de hacer deberes o en vacaciones.

Hagan una tabla de rutinas y entonces la tabla es la que manda, aplique la rutina de manera amable, pero firme, y no se olvide de marcar las horas límite, piense en todo lo que debe hacerse, cuánto tiempo se tarda en hacer cada tarea, y cuánto tiempo necesita cada miembro de la familia para realizar la tarea asignada. Las tareas que se fijan en familia, funcionan mejor. A continuación le damos algunos ejemplos de rutinas:

Hacer limpieza. Establezca horarios de limpieza juntos, escoja 2 ó 3 tareas por persona y la limpieza será más fácil entre todos.

Planificar las comidas y cocinar. En la cocina, una cocina, otra le ayuda, otra pone la mesa, otra lava los platos y otros escribir menús.

Hacer las compras. Haga una lista de lo que necesitan, deje que cada miembro se encargue una lista de ingredientes que quiera buscar en el supermercado, encuéntrense en la caja, paguen, vuelvan a casa y entre todos guarden las cosas.

Rutina de horas de ir a la cama y de levantarse. Una de las maneras de tranquilizar a los niños y hacerlos ir a la cama es hacerles una rutina para ir a la cama, y esta debe seguir los siguientes pasos:

  • Darse un baño tibio y ponerse la pijama.
  • Leer su cuento favorito u oír música relajante.
  • Arroparlos con su muñeco, su peluche o su frazada.
  • Darles un masajito en la espalda.
  • Debes ser constante en la hora pero flexible si están enfermos, tienen miedo, etc.

Cepillarse los dientes. Hágalo con ellos y ayúdeles con el hilo dental, supervise que se haga 2 veces al día, si no fuera así llévelos al dentista.

NOTA: Hay que estar consciente que las rutinas no siempre funcionan desde el principio.