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Marzo 2010

Maternal en Cancún - Centro Educativo Balam

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EDUCAR CON VALORES

Educar con valores tiene como horizonte la formación de la persona en la totalidad de sus dimensiones. No basta con transmitir conocimientos o desarrollar competencias necesarias para el ejercicio de una profesión. Los valores han pasado a ser un equipaje imprescindible en la realización personal y social de las personas, sin los cuales no se puede dar una convivencia digna del hombre.

Cuando hablamos de educación, en contraparte con la instrucción, forzosamente nos referimos a los valores, ya que como la palabra misma denota, se trata de transmitir algo valioso que queremos que se produzca en los educandos.

Para que realmente se de un acto educativo deben de estar presentes de un modo implícito o explícito los valores. Sin embargo, en la actualidad existe una confusión de términos en donde se deja fuera el uso de algunos de ellos, lo cual nos ha llevado a una crisis que afecta a la sociedad actual que ha roto la alianza entre la palabra y el mundo de la vida, y no debemos olvidar la seria advertencia de Steiner (1981) sobre el uso del lenguaje: "Aquello que se halla confusamente expresado o íntegramente fuera de nuestro lenguaje, se encuentra también fuera de nuestra vida."

Los valores son el canal mediante el cual todo ser humano se expresa, siente y vive. No existen las personas como seres biológicos, desnudos de cultura, es decir, de valores a través de los cuales exige ser interpretado, por lo tanto es imprescindible que en todo acto educativo se contemplen los valores como parte fundamental, no sólo en la escuela sino en la vida misma.

Por tal motivo, la educación con valores demanda un marco general de actuación en donde los valores previamente definidos, se traduzcan en la práctica, a vivir experiencias reales de vida donde los valores se plasmen en conductas normales. Si no acompañamos la enseñanza de los valores con experiencias, nuestra actuación se limitaría a un discurso vacío e inoperante. Por lo tanto los valores se enseñan y se aprenden en y desde la totalidad de la experiencia de vida.

Pero la experiencia del valor empieza siempre por el entorno más inmediato, por la realidad más próxima. Los valores se encuentran en los compañeros, la familia, los vecinos, los conocidos, y debemos de reconocer el carácter "cotidiano" del valor. También es una realidad que en la vida encontramos valores y contravalores. No podemos manipular la realidad, inventando un entorno en donde sólo existen los valores. Los modelos de nuestro entorno son siempre cercanos, de carne y hueso, al alcance de todos. Sin embargo, también tenemos el modelo de las personas excepcionales, lo cual nos lleva a identificar que en nuestro entorno existe más de una realidad.

La enseñanza de los valores se apoya principalmente en esos seres "excepcionales", lo cual mitifica a las personas con valores y nos lleva a la frustración, ya que son modelos difíciles de imitar y no motivan o mueven a las personas a la realización o apropiación del valor. Por eso es necesario mirar hacia adentro y descubrir los valores en uno mismo, descubrir qué hay dentro de uno que es lo que más valora y que puede ser útil para su vida y para la de los demás. Si una persona no es capaz de descubrir lo positivo que hay dentro de sí mismo, difícilmente lo podrá encontrar en los demás, esto es lo que se llama "clarificación de valores", extendiendo esta práctica, no sólo al descubrimiento de los valores que posee sino a descubrir la importancia que les atribuye dichos valores y el papel que juegan en su vida personal.

También debemos considerar la experiencia del valor en los otros, y cuando hablamos de los otros, nos referimos la las personas con las cuales no se tienen lazos afectivos o no pertenecen a nuestro medio más próximo. Éstos son las personas públicas o personajes conocidos a través de los medios de comunicación, con los cuales se debe tener mucha cautela, ya que estos personajes suelen presentarse como seres míticos, que hacen creer que los valores son fortuitos o una dádiva de la divinidad, y no que son resultado de una vida de esfuerzo, y que son objeto de una conquista personal. Plantearlo así, facilita el acercamiento humano al personaje, lo cual es imprescindible para que el valor no sólo sea admirado o contemplado, sino también imitado y apropiado por cada persona.

Pero lo más importante es que los valores se aprenden si se practican, y por eso es necesario crear unas condiciones ambientales, con el compromiso de la familia, los maestros, y la integración de los valores dentro del currículo escolar, en donde se pueda plasmar más plásticamente la vinculación entre el valor y su praxis, ya que sin ésto la educación en valores se convierte en una tarea imposible.

Igualmente importante, en el aprendizaje de los valores se hace necesario algo más: el clima de afecto, de complicidad, de aceptación y comprensión que envuelva la relación entre el educador y el educando. La apropiación del valor está estrechamente vinculada a la experiencia, trayectoria y estilo personal del modelo, y su aprendizaje depende del lazo de aceptación-rechazo que se establezca entre los dos. En la enseñanza de los valores, nada ni nadie puede sustituir al modelo educador. Es por eso, que este enfoque de enseñanza se da más fácilmente dentro del marco familiar, en el cual debe de existir estructura y un proyecto educativo en común para los hijos.

Es importante la reflexión teórica sobre los valores, pero no servirá de mucho si no se complementa con la práctica en la convivencia diaria.

Genoveva de la Vega Andere
Depto. de Psicopedagogía

Bibliografía: Ortega Ruiz, Pedro y Mínguez Vallejos, Ramón. (2001): Los Valores en la Educación. (Editorial Ariel Educación)

Circular Vivir con Valores